Mirroring Nature

 

 

“The emblem of the automobile as an embodiment of the promise of America —as an icon of Life, Liberty, and the pursuit of Happiness— would permeate the entire culture, Catholic and Protestant alike, and this metaphor of corporeal intelligence would be reinforced throughout the nineteen fifties and sixties.”

- Dave Hickey, Air Guitar

 The bliss of mechanical mobility that once elevated us to an almost godly level now may be turning us into a plague. In a city designed to be driven, not walked, “your car is like your shoes” —as the local mantra asserts— and the landscape is fashioned from crowded highways and streets coexisting with manicured public gardens mostly comprised of non-native invasive plants, which themselves are elegantly reflected in the glistening bumpers of 4-wheel-drive trucks and SUVs retailed by patriotic car dealers who decorate their dealerships with American flags to highlight that “embodiment of the promise of America” that critic Dave Hickey refers to.

 Digital images document such an environment, reflecting fragments of this mixed landscape where conflicting elements dialogue with each other. The buildings’ glass façades reflect the pack of cars whose windshields and bumpers in turn reflect the Washington and Cardboard Palms, the Surinam Cherries, and the red Ixora flowers planted throughout the city. These deceptively beautiful images, which are later translated onto painted canvases, carry an imbedded warning about where this nonsensical superhighway may be taking us. Thus, these photos and paintings are landscapes with a twist: here nature converses with one of the greatest symbols of our civilization in what seems to be a very difficult negotiation.

 Rafael López-Ramos

 


 

“El emblema del automóvil como encarnación de la promesa de América —como un icono de la Vida, la Libertad, y la búsqueda de la Felicidad— permearían toda la cultura, tanto católica como protestante, y esta metáfora de inteligencia corpórea sería reforzada a través de los años 50 y 60.”

- Dave Hickey, Air Guitar

 El éxtasis de la movilidad mecánica que alguna vez nos elevó a la categoría de cuasi dioses, podría estarnos convirtiendo en una plaga. En una ciudad diseñada para ser transitada en auto, no a pie, “el carro son tus zapatos” —como afirma el mantra local— y el paisaje está formado por abarrotadas autopistas y calles que coexisten con bien cuidados jardines públicos mayormente formados por especies vegetales no nativas e invasoras, que se reflejan en los relucientes parachoques de camionetas 4 x 4 y SUV (Vehículo utilitario deportivo) vendidos por patrióticos concesionarios siempre decorados con banderas americanas, como para subrayar esa “encarnación de la promesa de América” a que se refiere el crítico Dave Hickey.

 Tal ambiente es documentado por imágenes digitales, que reflejan fragmentos de este paisaje mixto donde elementos contrapuestos dialogan entre sí. En las fachadas de vidrio se refleja el tumulto de carros en cuyos parabrisas y parachoques, a su vez, se reflejan las palmas Washington y Cardboard, las cerezas de Surinam y las rojas flores Ixora plantadas por toda la ciudad. Estas imágenes engañosamente bellas, luego traducidas al lenguaje de la pintura sobre lienzo, llevan implícita una advertencia sobre el lugar adonde podría estarnos conduciendo esta súper autopista sin sentido. Así, estas fotos y pinturas son paisajes, pero en ellos la naturaleza conversa con uno de los mayores símbolos de nuestra civilización, en lo que parece ser una muy difícil negociación.

 

 

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